40 años de «Apocalypse Now»: historias de egos, drogas y locura detrás del gran filme bélico

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No hay dos sin tres. Durante el festival neoyorquino Festival de Cine de Tribeca -una gran invención de Robert De Niro desde 2002- reapareció Apocalypse now, una de las obras maestras de Francis Coppola y también tal vez, la película bélica más perturbadora de la historia. Ahora se trata de una versión Final Cut, que será estrenada en cines y formato blue ray en agosto: es la tercera versión de una película que fue estrenada en 1979 con 147 minutos a la que le siguió un modelo redux publicado en 2001 y que ampliaba la duración hasta las 3 horas y media.

Según cuenta Coppola, que acaba de cumplir 80 años, volvió a verla hace unos años cuando se enteró que tenía poder de disposición sobre la película: «Recordaba con agrado su arranque y su parte final, pero el resto casi lo había olvidado o lo recordaba mal: lo asociaba con algo un poco críptico, misterioso y complicado de entender. Pero me sorprendió. No era así, la película tenía misterio pero también claridad».

Joseph Conrad y su “El Corazón de las tinieblas”
Joseph Conrad y su “El Corazón de las tinieblas”

Adaptación de la novela de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas (1899) sobre el viaje por un río africano de un marinero en busca de un misterioso traficante de marfil, Apocalypse Now cambió el África colonial por la jungla vietnamita, el marinero por un capitán del ejército estadounidense y el traficante por un coronel rebelde, en plena guerra de Vietnam. El resultado es una de las películas bélicas más profundas y movilizadoras del cine en el siglo XX. Martin Sheen, Marlon Brando, Robert Duvall y unos jovencísimos Lawrence Fishburne, Dennis Hopper y Harrison Ford integraron el elenco.

En 1979 se estrenó en Cannes con críticas elogiosas y ganó la Palma de Oro y el premio Fipresci. Fue el comienzo de su recorrido por los premios más importantes, ya que también ganó el Globo de Oro a la Mejor película dramática y se llevó dos Oscar, con otras seis nominaciones, entre las más importantes, «mejor película», «mejor dirección» y «mejor guión adaptado».

Francis Ford Coppola en el set de “Apocalypse Now”
Francis Ford Coppola en el set de “Apocalypse Now”

En 2001 se añadieron 49 minutos de escenas eliminadas del montaje original y eso dio lugar a una versión etiquetada como «Redux». Ahora llegó el tiempo de un «corte final». Dice Francis Ford: «al tener un registro de todos los cortes antiguos en Betamax, pude ver qué pasos se habían dado hacia la versión final. Eso llevó a lo que se llamó Apocalypse Redux, que tenía todo lo que había sido recortado, restaurado. Más tarde, una vez más, cuando me preguntaron qué versión personalmente quería que me mostraran, sentí que el 1979 original se había acortado bruscamente, y Redux era demasiado largo, entonces decidí cuál era la versión perfecta». Ésta es la versión perfecta, asegura.

La historia de esta película comenzó una década antes de su estreno original. En 1969, el guionista y director John Milius y un tal George Lucas le pidieron ayuda a Coppola para preparar un guión acerca del calvario estadounidense en Vietnam. Coppola no tenía experiencia en el tema, pero sugirió utilizar la estructura de El corazón de las tinieblas como marco narrativo. Warner Brothers le ofreció a Milius 15 mil dólares por un primer borrador y en seis semanas, el guión estuvo escrito. Tiempo después, la Warner canceló -sin razones publicitadas- todos los proyectos que tenía con Coppola. El perjudicado entonces se propuso realizar el film de manera independiente. En 1975 comenzó a buscar inspiración para reescribir el guión en base a dos textos del periodista Michael Herr, que había cubierto la guerra desde el frente.

En la primera versión Milius había creado originalmente el personaje del Coronel Kurtz en la figura de por lo menos tres militares: un boina verde que había sido expulsado del ejército por ejecutar a un doble agente; un oficial de la CIA que había trabajado en Laos entrenando a los pobladores rurales con métodos que incluían torturas y mutilaciones; y el coronel David Hackworth, un condecorado veterano de Corea y Vietnam que se atrevió, luego de la guerra, a criticar sin tapujos la estrategia militar utilizada. Fue dado de baja con honores y se exilió en Australia.

La versión preliminar del guión con las modificaciones que hizo Coppola está fechada el 3 de diciembre de 1975. En la superficie se trata de un viaje fluvial que un capitán y una pequeña patrulla emprenden en busca de un coronel rebelde, que ha conformado un ejército personal con nativos del lugar, quienes lo adoptaron como su líder. La misión del capitán Willard era encontrarlo y asesinarlo. La esencia conceptual de la historia y de ahí el impacto de la película es que el capitán combate en dos guerras: la suya interior, enfrentado a sus sangrantes y alucinantes demonios ante un premonitorio The End (The Doors) en una calurosa y claustrofóbica habitación de hotel; y en segundo lugar nada menos, la Guerra de Vietnam, el conflicto bélico que hirió el orgullo de la potencia global del siglo XX.

El viaje que emprende por el río y la selva al encuentro del mesiánico y desquiciado coronel Kurtz, junto con varios, en un punto inocentes soldados -algunos pasados de rosca y otros enganchados a las drogas- se convirtió en una travesía de transformación interior que termina afectando a la propia película, cada vez más irreal, más onírica, sorprendente e incómoda, que obtiene su mejor catarsis en el encuentro entre Willard y Kurtz. Un duelo interpretativo entre el recién llegado (Martín Sheen) y su inevitable víctima (Marlon Brando), convertida en referencia de existencialismo, angustia y poder en medio de la orgía de muerte que propone una guerra. Con la sentencia «El horror, el horror» pronunciada por Brando y convertida en lapidaria definición. «El horror tiene rostro y debes hacerte amigo de él. El horror y el terror moral son amigos, porque si no lo son son enemigos terribles», dice el coronel.

Una de las escenas icónicas de “Apocalypse Now”
Una de las escenas icónicas de “Apocalypse Now”

Una filmación bélica

Todo sucedió realmente en un bosque tropical de las islas Filipinas entre el 20 de marzo de 1976 y el 21 de mayo de 1977. Allí se registraron 250 horas de celuloide de un rodaje perturbador e incluso enloquecedor, llevado a cabo a los saltos, con continuas alteraciones e interrupciones. Steve McQueen, Al Pacino, James Caan, Jack Nicholson, Gene Hackman y Robert Redford declinaron participar ya sea por desacuerdos económicos, incompatibilidad con otros compromisos previos o desazón ante la perspectiva de filmar en una exótica. Marlon Brando, a pesar de su negativa inicial fue el único que firmó un contrato. Recibió, por interpretar a Kurtz durante cinco semanas de rodaje, una exorbitante cifra para la época de 2 millones de dólares. Para el papel del capitán Willard se contrató a Harvey Keitel, pero no duró mucho tiempo: a los pocos días de rodaje, ya con escenas grabadas, fue despedido.

Brando, con sobrepeso, y Sheen en “Apocalypse Now”
Brando, con sobrepeso, y Sheen en “Apocalypse Now”

El remedio fue peor que la enfermedad. El sustituto fue un entonces semi desconocido Martin Sheen, quien poco después de llegar a Filipinas sufrió un infarto de miocardio provocado por su alcoholismo. El alcohol era, quizás, la sustancia menos peligrosa de las que tomaban en el rodaje, ya que el documental Corazones en tinieblas, que ofrece entrevistas e imágenes de aquel infierno, confirma el uso de drogas, especialmente cocaína y speed para aguantar las maratonianas jornadas de rodaje. Coppola no ayudaba a pacificar la situación. Estaba en la cima de su megalomanía, hizo que el presupuesto se desbordara y reescribía el guión por la noche y volvía todavía más loco a un reparto ingobernable.

Por si fuera poco en el lugar de los hechos ya estaba un adicto Dennis Hopper, quién como bien se cuenta en el excelente documental sobre su vida Along for the Ride, estuvo puesto durante toda la expedición. Sheen tenía problemas muy graves con el alcohol, y como buen actor de método los introdujo en la película. Ahí está la famosa primera escena en donde su personaje baila descontrolado con una botella en la mano y da un golpe a un espejo. Puro realismo. Sheen se presentó borracho y en la danza loca se cortó la mano. La sangre que aparece es suya.

Dennis Hopper en un alto durante la filmación
Dennis Hopper en un alto durante la filmación

Y todavía faltaba que llegara el inefable Brando, cuya presencia requería menos jornadas de rodaje, pero con un papel protagónico de vital importancia. Cuando apareció en Filipinas tenía 40 kilos de sobrepeso y ni una línea del guión aprendida. Además se negó a compartir escena con Dennis Hopper. En paralelo, otras vicisitudes tuvieron que ver con los medios técnicos de semejante producción, como los helicópteros utilizados, que aparecían y desaparecían del rodaje sin avisar. Proveía el gobierno de Filipinas, entonces en plena guerra civil. Pasaron también por enfermedades tropicales, hubo desaparición de extras en la jungla filipina y escenas repetidas hasta el hartazgo. «Mi película no trata sobre Vietnam; mi película es Vietnam». Palabras de Coppola en Cannes 1979, con 40 kilos menos, perdidos durante el rodaje.

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