Roberto Baratta volvió a Comodoro Py mientras era vinculado a una operación contra Carlos Stornelli

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Roberto Baratta, al ser detenido (Gustavo Gavotti)
Roberto Baratta, al ser detenido (Gustavo Gavotti)

Justo cuando dos diputadas de la Coalición Cívica denunciaban una supuesta operación contra el fiscal Carlos Stornelli, Roberto Baratta volvía a los tribunales de Comodoro Py 2002. Su cita tenía que ver con una ampliación de indagatoria por las presuntas coimas de Odebrecht en el soterramiento del ferrocarril Sarmiento y su protesta por un nuevo procesamiento en la causa de los cuadernos. Esta vez en una resolución que también alcanzó a Paolo Rocca, el CEO de Techint, otros importantes empresarios y el ex jefe de Gabinete Juan Abal Medina.

Baratta tenía previsto hablar. Había preparado desde hacía tiempo esta declaración. Pero no pudo explayarse todo lo que quería. Hubo un reto por parte de los jueces para que se limitara a hablar de su situación y no sobre otros acusados. Sin embargo, el ex hombre de confianza de Julio De Vido se las ingenió para criticar igual a Rocca y a otros directivos de Techint, a quienes trató de mentirosos. El mismo calificativo usó para Abal Medina. Insistió en que ni Cristina Kirchner ni De Vido le pidieron que recaudara o recibiera dinero de empresarios y volvió a clamar su inocencia.

Las especulaciones y los comentarios de pasillo señalaban que se referiría a la investigación abierta por el juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla por una presunta extorsión a un empresario agropecuario por parte de un abogado cercano al fiscal Stornelli. Sin embargo, Baratta no dijo nada al respecto. Un rato después, se conoció la denuncia de las aliadas de Elisa Carrió, Paula Oliveto y Mariana Zuvic, defendiendo a Stornelli y aludiendo a una presunta operación armada en su contra, de la que Baratta habría estado al tanto, según lo detectaron escuchas realizadas en los teléfonos de la prisión.

Una audiencia más breve de lo esperado

Baratta, ayer al ingresar a tribunales (Patricio Murphy)
Baratta, ayer al ingresar a tribunales (Patricio Murphy)

Con la misma chomba roja que usó en audiencias anteriores y un escrito de 30 hojas de fotocopias que comenzaban con su ya clásico “Namaste”, Baratta fue trasladado por agentes del Servicio Penitenciario desde el penal de Ezeiza hasta el segundo piso del edificio de Retiro para hablar ante los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, de la Sala I de la Cámara Federal. Mientras esperaba que los magistrados llegaran, le contó a un periodista que presenciaba la audiencia que lo escuchaba por la radio desde el penal. Hasta le preguntó por qué el conductor del programa se había tomado vacaciones en febrero.

Minutos después, aparecieron los jueces. “Perdón que los salude con los anteojos rotos. Me senté arriba de ellos sin querer”, dijo Baratta extendiéndoles la mano. Comenzó la audiencia y primero habló su abogado, Juan Pablo Alonso. Planteó que la resolución de Bonadio firmada el 27 de noviembre pasado lo había dejado “mareado” y “confundido”. “Sinceramente no sé entiende por qué hechos procesó al señor Baratta”, dijo. El ex funcionario preso planteó lo mismo. “Se ve que para algunas cosas los cuadernos guionados de Centeno son los 10 mandamientos y para otras cosas no”, se quejó.

Habló de la diferente vara para algunos empresarios, en donde algunos como Marcelo Mindlin negaron el pago de coimas y fueron desvinculados; otros como Rocca que “mienten” y otros a los que se les dicta la falta de mérito. Pero, dijo el defensor, por todos los hechos Baratta termina acusado de haberles cobrado dinero.

Paolo Rocca (Maximiliano Luna)
Paolo Rocca (Maximiliano Luna)

Lo que parecía ser una larga exposición, con informes comerciales, datos de familiares de Rocca y notas periodísticas, se interrumpió al poco tiempo de comenzar. Es que cuando los jueces escucharon que las palabras de Baratta iban dirigidas contra otros empresarios involucrados y no sobre su situación personal, Bruglia lo interrumpió para decirle que estaba “desnaturalizando” el sentido de la audiencia. “Acá no se está defendiendo usted. Es una crítica personal de otros imputados –le dijo el juez-. Usted lo puede hacer. Haga una conferencia de prensa, hace la denuncia que quiera hacer o se lo presenta al juez Bonadio, pero está usando esta audiencia como una tribuna para hablar de otras personas. No puede hablar de toda la causa o de todas las causas del fuero. Limítese a su situación y su defensa”, le dijo.

Baratta le respondió. “¿Sabe qué pasa? Entiéndame usted. Estoy preso. Me estoy refiriendo a Luis Betnazza y Héctor Zabaleta (Techint) porque ellos me acusan a mí. Rocca, Betnazza y Zabaleta mintieron. Y no permitieron los allanamientos en sus oficinas. Además, lo digo con la mejor de las buenas intenciones, yo en GNL estuve 140 días preso con una pericia trucha. Usted dictó mi prisión preventiva en Río Turbio. Yo entiendo que todos cometemos errores y nos podemos equivocar. Me quiero explayar sobre las cuestiones que hacen estas causa”.

Juan Manuel Abal Medina (Foto: Maxi Luna)
Juan Manuel Abal Medina (Foto: Maxi Luna)

Después del ida y vuelta, Baratta retomó la palabra. Abrevió la lectura de sus papeles en donde aseguraba que Abal Medina y su colaborador, Martín Larraburu “mintieron”. “Nunca recibí ninguna orden de Cristina Fernández o de Julio de Vido para realizar recaudación alguna“, remarcó y propuso citar a todos los ex jefes de Gabinete para que declaren como testigos en la causa. En sus anotaciones, protestaba además porque la Cámara Federal había sacado a los empresarios de la asociación ilícita y se quejaba porque le habían revocado las prisiones preventivas a Ernesto Clarens o Carlos Wagner, “ambos organizadores solitarios”. “¿Ellos no pueden entorpecer, fugarse? ¿No les cabe la misma pena que a mí?”

Baratta insistió en la “doble vara” de los “cuadernos guionados” a la hora de los procesamientos. Incluyó en sus alocuciones a empresarios de Supercemento y a Claudio Alberto De Lazaretta, un ex funcionario del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires que apareció en las anotaciones de Centeno.  “Lo más cómico es que se piensa que Mauricio Macri envió a un empleado de él para darme plata para una supuesta campaña en el 2013”, afirmó.

El escrito que dejó adjuntado al expediente y al que accedió Infobae terminaba diciendo: “Sigo creyendo en la justicia y en las personas encargadas de administrarla. No voy ni a personalizar ni a generalizar. Sería injusto de mi parte pero tampoco esperen que calle ante tantas y evidentes injusticias”, aseguró.

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