Los artistas seleccionados de la Bienal de Arte Joven abren las puertas de su taller

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Roque Manzaras, uno de los ganadores de la Bienal de Arte Joven
Roque Manzaras, uno de los ganadores de la Bienal de Arte Joven

Los seleccionados en la disciplina Artes Visuales de la Bienal de Arte Joven -que inaugura el próximo 25 de septiembre- preparan por estos días sus proyectos artísticos inéditos en un taller montado en una de las salas del Centro Cultural Recoleta, donde los acompaña un equipo de tutores integrado por Pablo Siquier, Alejandra Aguado y Juliana Iriart.

En un rango de edad que va de los 22 a los 31 años, los jóvenes porteños Sasha Minovich, Erik Arazi y Micaela Piñero, además del colectivo artístico El Bondi -que integran los tucumanos Matías Zelarayán, Maximiliano Romer y Emanuel Díaz, junto al catamarqueño Roque Manzaras- resultaron ganadores en la convocatoria “muestra individual” de la bienal, por la que cada proyecto obtuvo 130 mil pesos para financiamiento y producción.

“Algo común al trabajo de todos los proyectos seleccionados es que hay mucho énfasis en el poder transformador del ‘hacer’, mucha carga simbólica en dibujar, escribir, pintar, en la expresión pura y su capacidad de transformación individual y personal, tanto en la evasión como en lo poético. Es un hilo que los sobrevuela a todos”, explica Alejandra Aguado (curadora), al buscar los puntos en común en esta camada de creadores.

Micaela Piñero
Micaela Piñero

Los proyectos fueron elegidos entre más de 500 postulantes a la bienal, la plataforma de la Ciudad de Buenos Aires dependiente del Ministerio de Cultura porteño, que brinda un proceso de formación, creación y exhibición que busca dar visibilidad a las producciones de los artistas jóvenes en diversas disciplinas como escénicas, música o literatura.

Para la artista Juliana Iriart, otra de las tutoras, este heterogéneo grupo de jóvenes “no le teme al entrelace de referencias anteriores, no le temen al ‘esto ya se hizo’. Están muy plantados en su mirada del mundo y eso cobra cada vez más fuerza”, analiza.

Se presentaron cerca de 560 proyectos para la postulación a “muestra individual” y cuatro resultaron ganadores. “¿Si encontramos alguna tendencia? Sí, más que nada en la selección de los cientos que analizamos. Hubo un porcentaje muy grande de trabajos sobre la reivindicación de derechos femeninos pero nos parecía que la discusión es tan fuerte en la sociedad que muchas de esas propuestas no aportaban algo diferente a lo que se viene produciendo”, cuenta Siquier.

“Y ahí uno duda -prosigue- si elegir un ejemplo de un síntoma o, al contrario, elegir cosas muy particulares y muy originales. Había algunos proyectos que requerían de cuestiones técnicas insalvables y otros tenían una identidad tan fuerte que no necesitaban atravesar un proceso de tutoría. Tuvimos que hacer un equilibrio muy fino entre las opciones que había, las tendencias y las pocas vacantes que teníamos”.

Así, Bondi Colectivo presenta el proyecto C14, una mesa de trabajo donde el grupo realiza -frente al público- reproducciones de cerámica de las culturas ancestrales del Norte Argentino, pero bajo otras premisas ligadas a la apropiación de formas e ideas, que desestiman el status de original.

“Nos inspiramos en las visiones orientales para quienes las copias tienen que ver con el traspaso de conocimiento”, explica uno de los integrantes del colectivo sobre esta gran temática -la idea de original- que han decidido poner sobre la mesa, literalmente.

Apoyado en el espacio de taller, se encuentra el libro Shanzhai del filósofo coreano Byung-Chul Han, título que alude a un neologismo chino que refiere a la apropiación de una forma o idea, que no conlleva de ninguna manera una connotación negativa.

Nueve anillos, la obra de Erik Arazi, propone un nuevo lenguaje hecho de símbolos, a través de dibujos realizados en grafito y marcador dorado sobre la pared, mientras que Micaela Piñero en Túnel ofrece un espacio de telas, desplegado como una suerte de refugio laberíntico, que incluye poemas escritos en la tela, música, y objetos que buscan despertar una memoria emotiva.

Sasha Minovich investiga la relación de su práctica como pintor de interiores con la de pintor de caballete y pone en juego los límites de la pintura y la percepción del espectador.

De este modo, el artista reúne pinturas blancas, casi indistinguibles unas de otras, de 27 blancos diferentes, una hazaña que obligará al visitante a forzar la mirada para encontrar las divergencias, casi como una sorna al mundo del arte contemporáneo pero también, si se quiere, un homenaje a la espiritualidad de las pinturas de Rothko.

Por otra parte, los artistas en tutoría comparten el espacio de taller con la española Nuria Inés, quien se encuentra en una residencia que incluye una investigación en torno a relatos de mujeres argentinas: conversaciones de las que toma frases y coloca en el piso de la sala, en grandes letras, como aquellos “mensajes que aparecen en las carreteras en los tours de bicicleta, para dar aliento en los momentos más arduos de la competencia”.

Los proyectos terminados se verán del 25 al 29 de septiembre en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930), junto al resto de los bienalistas de las otras disciplinas.

Fuente: Télam

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